LA VIDA
La vida es como el agua que fluye a través de los ríos, en constante cambio, en movimiento continuo. En nuestra infancia y juventud, el nacimiento, se muestra impetuosa, rápida y ansiosa por llegar al siguiente paso, como una carrera suicida y macabra en la que no admiramos la suerte de paisajes que nos regalan las riberas, lo olores primaverales y los sonidos fantásticos. Después llegas a ser adulto y miras hacia atrás como tratando de recuperar los momentos pasados, los tramos que atravesaste veloz a zancadas apresuradas ya no vuelven y son los que degustas y recuerdas con más cariño. El caudaloso tramo medio transcurre sereno, con una madurez repentina que paladeamos una y otra vez disfrutando de las llanuras de la edad adulta a nuestro paso, de los bosques maduros y del suave y ligero bamboleo de la corriente. Finalmente desembocamos en la mar, que es el morir, allí nos afianzamos en los estuarios, nos atrincheramos entre matojos y arenales tratando de evitar el inevitable...