El triángulo del fuego
El triángulo del fuego, según estudié hace años, es un modelo que nos explica los tres elementos que hacen falta para que se origine el fuego (en general): tenemos un combustible, un comburente (el oxígeno en general) y una energía de activación (la chispa!). Cuando estos tres elementos se dan en la proporción adecuada ZAAAASSSS, fuego al canto.
Esta teoría podemos llevarla a la vida cotidiada, todos vivimos con oxígeno; todos tenemos algún combustible, algo que nos pesa, que nos quema, que llevamos guardado en una mochila pesada o un recuerdo doloroso bien guardado, y luego está la CHISPA. Un pequeño hecho que en sí solo no haría nada. ¿Qué es una mala contestación? Nada ¿Qué es una multa? Nada ¿Qué es una mentira? Nada... absolutamente nada más que la energía de activación que puede hacerte pasar de la cima de la montaña al abismo tenebroso más oscuro de tu ser.
Todos guardamos algo con lo que vivimos, con lo que vamos tirando, algo que pensamos que está olvidado y apartado. Lo mantenemos a buen recaudo, en alguna esquinita entra las neuronas de nuestro cerebro, en algún pliegue de la masa gris. Vivimos con él, sabemos que está pero mantenemos vidas paralelas. Él no sale y tú no entras a visitarlo y revivirlo. Tan sólo a veces, como si estuviera enfadado de que lo tuvieras cautivo, se venga de tí. Aprovecha LA CHISPA, ese pequeño gesto que no es NADA, para hacerte entrar en un bucle infinito, dar vueltas a tus recuerdos, machacharlos, hacerlos polvo y hacer que los inhales uno a uno para que sientas su olor, para que su sabor te empalague hasta hacerte vomitar.
Una vez desencadenado el fuego, los expertos dicen que puedes atacarlo eliminando uno de los factores. Al igual que en el fuego real, en nuestro fuego interno tratamos de atajar la chispa, luchamos contra eso que nos ha hecho revivir nuestra tragedia personal, nuestro recuerdo atrapado, lo machacamos, nos enfadamos y atacamos violentamente sin darnos cuenta que otra chispa podría haber causado lo mismo.
Tu combustible seguirá estando, tu mochila seguirá pesando, hasta que no esté vacía permanecerá abrazada a tu tristeza y agazapada en tus recuerdos.
Cualquier tiempo pasado fue mejor, decía Jorge Manrique, para mí nunca lo fue...

Comentarios
Publicar un comentario